Hermosillo, Sonora, junio 5 de 2016.- La Secretaría de Salud hace un llamado a la sociedad sonorense a fomentar la cultura de donación de órganos y, de esta manera, dar a los pacientes en espera una oportunidad para seguir viviendo, previo al Día Mundial de los Pacientes Trasplantados, que se conmemora este 6 de junio.

En Sonora, el órgano que más se trasplanta es el riñón, así como en México y el mundo, ya que es el que tiene más incidencia de enfermedad, como la insuficiencia renal, además de que se puede trasplantar en vivo.

Cabe señalar que los órganos que se pueden trasplantar son el corazón, pulmones, páncreas, hígado, riñones e intestino delgado, así como los tejidos de córnea, piel y músculo esquelético, como lo son el hueso y el cartílago.

Las personas que pueden ser donadores de órganos y tejidos en vida, son los hombres y mujeres a partir de los 18 años que se encuentran en buen estado de salud y en pleno uso de sus facultades mentales, mientras que, en muerte cerebral, puede ser cualquier persona, desde los 2 hasta los 75 años o más.

El comité interno de trasplantes de cada hospital se rige por el artículo 336 de la Ley General de Salud, el cual menciona que para asignar órganos o tejidos de donadores fallecidos, se tomará en cuenta la gravedad del receptor, la oportunidad del trasplante, los beneficios esperados, la compatibilidad, así como la ubicación del donador.

Durante el 2015, en la entidad se realizaron 178 trasplantes de órganos y tejidos, de los cuales fueron 115 de córnea, 62 de riñón y, por primera vez en el Estado, se realizó en octubre del año pasado un trasplante de hígado.

En lo que va de este año, de acuerdo a datos del Centro Estatal de Trasplantes (CEESTRA), en Sonora se han realizado 74 trasplantes de órganos y tejidos en total, de los cuales 37 han sido de córnea, 36 de riñón y nuevamente 1 hígado.

¿Es lo mismo COMA y MUERTE CEREBRAL?

·         No, en el coma el cerebro sigue vivo, sigue funcionando, aunque sea a un nivel muy bajo, es decir, aún tiene actividad.

·         En la muerte cerebral o encefálica, el cerebro no tiene actividad, no fluye sangre ni oxígeno a éste, las pupilas no responden al estímulo, no hay reacción al dolor y el paciente es incapaz de respirar sin asistencia médica.

Cuando hay muerte encefálica, tanto clínica, legal y religiosamente se considera fallecimiento.