Hermosillo, Sonora, enero 28 de 2018.- Un llamado a evitar el estigma y la discriminación que aún prevalece sobre la lepra realiza la Secretaría de Salud en el Estado, ya que el último domingo de enero se conmemora el Día Mundial de la lucha contra la Lepra.

Bonizu Álvarez Meza, responsable estatal del Programa de Micobacteriosis, indicó que bajo el lema: “En 2018, avancemos juntos en la eliminación de la lepra en México”, se llama a la población sonorense a fortalecer las acciones contra la enfermedad.

La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por la bacteria Mycobacterium leprae, que afecta de manera principal la piel y los nervios periféricos, pero que también puede afectar otros órganos.

“El inicio del padecimiento es con unas manchas descoloridas o acompañadas de resequedad por la falta de sudor, entumidas y sin vello; posteriormente pueden aparecer lesiones nodulares, caída de cejas y pestañas, congestión y sangrado nasal”, explicó Álvarez Meza.

Cuando ya se tiene afección de los nervios se presentan zonas entumidas, generalmente en manos y pies, dolor, disminución de la fuerza muscular, calambres y la aparición de úlceras en piernas, pies y manos.

 Este padecimiento es considerado como una prioridad sanitaria en México, para lo cual la Secretaría de Salud realiza diversas estrategias contenidas en un programa nacional y estatal, donde se involucran todas las instituciones del sector salud, así como otras organizaciones de la sociedad civil.

 “Dentro de las estrategias se incluye el tratamiento gratuito a todas las personas con el padecimiento, también el estudio de los contactos, el fortalecimiento de los laboratorios para apoyar el diagnóstico, así como la capacitación y adiestramiento del personal de salud”, resaltó la funcionaria estatal.

 El Estado de Sonora se encuentra clasificado como una entidad con poca frecuencia de lepra, además se tiene un descenso sostenido de casos en los años recientes; en 2017 se registraron 8 casos nuevos de la enfermedad y 13 en tratamiento.

 La lepra es una enfermedad curable, que no genera discapacidad alguna si se diagnostica tempranamente, lo que evitaría el sentimiento de vergüenza a quien la padece y de temor en quien le rodea.