Hermosillo, Sonora a 29 de enero de 2010.- La lepra no es un padecimiento del pasado y prueba de ello son los 20 casos de personas en el estado que actualmente llevan tratamiento para curar esta enfermedad.
Los municipios más afectados son Cajeme con el 53% de los pacientes, Hermosillo con el 23%, así como Guaymas, Agua Prieta y General Plutarco Elías Calles con 7.7% cada uno.
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Lepra, que se conmemora el último domingo del mes de enero, la Secretaría de Salud hizo un llamado a la población para informarse sobre el padecimiento.
“Es una enfermedad producida por el bacilo de Hansen, o bien el Mycobacterium leprae. Es una de las enfermedades menos transmisibles porque la bacteria tiene una reproducción lenta, por lo que se requiere de un contacto estrecho y una predisposición para adquirirla”, comentó el Director de Servicios de Salud a la Comunidad, Francisco Javier Navarro Gálvez.
Explicó que el periodo de incubación del padecimiento lleva en promedio entre 5 y 7 años, pero puede tardar hasta 40 años en desarrollarse. Los principales síntomas son las manchas en la piel de color rojizo, cobrizo o blanco, así como la falta de sensibilidad en las áreas afectadas.
“Son manchas que se tornan de color rojizo y que generalmente pierden la sensibilidad; a veces el paciente se toca esa mancha y no siente, por eso es importante que ante la presencia de una lesión, o disminución del color de la piel se acuda a la unidad de salud”, recomendó el especialista.
En 1990 se tenían registrados en el estado más de 500 casos de la enfermedad, pero a partir de que comenzó a utilizarse el tratamiento de poliquimioterapia la prevalencia de los casos se ha reducido en un 98%.
El Día Mundial de la Lucha contra la Lepra se conmemora desde 1953 con el objetivo de informar a la población sobre el tratamiento y sus medidas de prevención, además de que se busca reducir la discriminación que hay hacia las personas con la enfermedad.
“El lema de este año es: La lepra es curable, trabajemos juntos para su control. Esto pone de manifiesto que para que esto sea posible se requiere la participación de los pacientes, de la familia, de los servicios de salud”, agregó Navarro Gálvez.
La enfermedad es curable por lo general con dos años de tratamiento; cuando se detecta a tiempo es posible evitar deformaciones, pérdida de movimiento en algunos miembros, entre otras secuelas.