En los últimos años, la organización de los servicios de salud ha cambiado significativamente en el mundo y nuestro país no es la excepción. El entendimiento acerca de la salud y sus determinantes está en constante evolución, incrementándose la demanda por la información y el conocimiento, como la base para tomar decisiones en salud.
El acceso a la información por lo tanto, es indispensable para apoyar la participación de los ciudadanos en todos los niveles del sistema en salud, desde asumir la responsabilidad sobre su estado de salud, hasta influir en la calidad del proceso de atención y trato digno, para participar en el diseño de la agenda del sector salud.
Esta percepción del sistema de salud coincide con la tercera generación de reformas, la cual apunta hacia la sustitución del viejo modelo vertical y segmentado por un nuevo modelo universal, participativo, horizontal y plural. A pesar de los notables avances en el manejo de las nuevas tecnologías de información y comunicación, en México todavía no se cuenta con un verdadero Sistema Nacional de Información en Salud.
Lo que existe es una serie de subsistemas desconectados en su estructura y procesos, que generan poca información sobre salud positiva, productividad, riesgos, y desempeño. El sistema actual no está completamente articulado con el aparato administrativo de las instituciones de salud y es incompleto en la colección de información del sector privado.
La desvinculación entre las necesidades de información de los usuarios y los productos que genera el sistema actual, reditúa en insatisfacción, poca confiabilidad, y el desarrollo de sistemas de información paralelos en las instituciones estatales de salud. Lo anterior, aunado a la falta de canales de difusión y mecanismos horizontales y flexibles de acceso a sus productos, genera dificultades importantes para una gestión adecuada de los recursos de información por toda la sociedad. Además del acceso a la información que proporcionan las nuevas tecnologías, es igualmente importante vigilar el contenido del sistema de información, su difusión, utilización e impacto en su conjunto.
En este contexto, el sistema debe satisfacer las diversas necesidades reales y potenciales de información de sus usuarios. Para la elaboración del presente programa de acción se tomó en consideración a las autoridades de salud de las entidades federativas del país, además de la opinión de usuarios, gerentes y expertos en servicios de información en salud. Del Programa Nacional de Salud deriva la línea de acción «Fortalecer el Sistema Nacional de Información» que da nombre al programa de acción que a continuación se presenta.
Este Programa consta de cuatro capítulos. En el primero se presenta la evolución del actual sistema de información en salud. Este capítulo describe las principales limitantes que tiene el sistema de información en sus niveles de estructura, proceso, y resultado. En el segundo capítulo se ofrece una visión de lo que debería ser el sistema nacional de información en salud. Se define el SINAIS, el modelo conceptual de funcionamiento; y los elementos críticos para su desarrollo.
En el tercero se presentan las diez acciones a las que se compromete este Programa a desarrollar durante el periodo 2001-2006. El cuarto capítulo se refiere a la medición de los avances e incluye un listado de las principales metas que se cumplirán en diferentes tiempos durante la presente administración.